YAHWEH IS SENDING
of God in this world.
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CARTA ABIERTA
CARTA ABIERTA
LA
CONSAGRACIÓN DEL HUIÓS DE DIOS MEDIANTE
LA HUIOTHESIA
LECTURAS
BIBLICAS
R60 Éxodos 28:1
Harás llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre
los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; a Aarón y a Nadab, Abiú,
Eleazar e Itamar hijos de Aarón.
2 Y harás
vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura.
R60 Éxodos 40:1
Luego Jehová habló a Moisés, diciendo:
2 En el primer día del mes primero harás
levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión;
3 y pondrás en él el arca del testimonio, y la
cubrirás con el velo.
4 Meterás la mesa y la pondrás en orden;
meterás también el candelero y encenderás sus lámparas,
5 y pondrás el altar de oro para el incienso
delante del arca del testimonio, y pondrás la cortina delante a la entrada del
tabernáculo.
6 Después pondrás el altar del holocausto delante
de la entrada del tabernáculo, del tabernáculo de reunión.
7 Luego pondrás la fuente entre el tabernáculo
de reunión y el altar, y pondrás agua en ella.
8 Finalmente pondrás el atrio alrededor, y la
cortina a la entrada del atrio.
9 Y tomarás el aceite de la unción y ungirás
el tabernáculo, y todo lo que está en él; y lo santificarás con todos sus
utensilios, y será santo.
10 Ungirás también el altar del holocausto y
todos sus utensilios; y santificarás el altar, y será un altar santísimo.
11 Asimismo ungirás la fuente y su base, y la
santificarás.
12 Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la
puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua.
13 Y harás vestir a Aarón las vestiduras
sagradas, y lo ungirás, y lo consagrarás, para que sea mi sacerdote.
14 Después harás que se acerquen sus hijos, y
les vestirás las túnicas;
15 y los ungirás, como ungiste a su padre, y
serán mis sacerdotes, y su unción les servirá por sacerdocio perpetuo, por sus
generaciones.
16 Y Moisés hizo conforme a todo lo que Jehová
le mandó; así lo hizo.
17 Así, en el día primero del primer mes, en
el segundo año, el tabernáculo fue erigido.
18 Moisés hizo levantar el tabernáculo, y
asentó sus bases, y colocó sus tablas, y puso sus barras, e hizo alzar sus
columnas.
19 Levantó la tienda sobre el tabernáculo, y
puso la sobrecubierta encima del mismo, como Jehová había mandado a Moisés.
20 Y tomó el testimonio y lo puso dentro del
arca, y colocó las varas en el arca, y encima el propiciatorio sobre el arca.
21 Luego metió el arca en el tabernáculo, y
puso el velo extendido, y ocultó el arca del testimonio, como Jehová había
mandado a Moisés.
22 Puso la mesa en el tabernáculo de reunión,
al lado norte de la cortina, fuera del velo,
23 y sobre ella puso por orden los panes
delante de Jehová, como Jehová había mandado a Moisés.
24 Puso el candelero en el tabernáculo de
reunión, enfrente de la mesa, al lado sur de la cortina,
25 y encendió las lámparas delante de Jehová,
como Jehová había mandado a Moisés.
26 Puso también el altar de oro en el
tabernáculo de reunión, delante del velo,
27 y quemó sobre él incienso aromático, como
Jehová había mandado a Moisés.
28 Puso asimismo la cortina a la entrada del
tabernáculo.
29 Y colocó el altar del holocausto a la
entrada del tabernáculo, del tabernáculo de reunión, y sacrificó sobre el
holocausto y ofrenda, como Jehová había mandado a Moisés.
30 Y puso la fuente entre el tabernáculo de
reunión y el altar, y puso en ella agua para lavar.
31 Y Moisés y Aarón y sus hijos lavaban en
ella sus manos y sus pies.
32 Cuando entraban en el tabernáculo de
reunión, y cuando se acercaban al altar, se lavaban, como Jehová había mandado
a Moisés.
33 Finalmente erigió el atrio alrededor del
tabernáculo y del altar, y puso la cortina a la entrada del atrio. Así acabó
Moisés la obra.
34 Entonces una nube cubrió el tabernáculo de
reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo.
35 Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo
de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba.
36 Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo,
los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas;
37 pero si la nube no se alzaba, no se movían
hasta el día en que ella se alzaba.
38 Porque la nube de Jehová estaba de día
sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la
casa de Israel, en todas sus jornadas.
R60 Éxodos 29:1
Esto es lo que les harás para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes: Toma
un becerro de la vacada, y dos carneros sin defecto;
2 y panes sin levadura, y tortas sin levadura
amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite; las harás de
flor de harina de trigo.
3 Y las pondrás en un canastillo, y en el
canastillo las ofrecerás, con el becerro y los dos carneros.
4 Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta
del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua.
5 Y tomarás las vestiduras, y vestirás a Aarón
la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y le ceñirás con el cinto
del efod;
6 y pondrás la mitra sobre su cabeza, y sobre
la mitra pondrás la diadema santa.
7 Luego tomarás
el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y le ungirás.
8 Y harás que se acerquen sus hijos, y les
vestirás las túnicas.
9 Les ceñirás el cinto a Aarón y a sus hijos,
y les atarás las tiaras, y tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo. Así
consagrarás a Aarón y a sus hijos.
10 Después llevarás el becerro delante del
tabernáculo de reunión, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza
del becerro.
11 Y matarás el becerro delante de Jehová, a
la puerta del tabernáculo de reunión.
12 Y de la sangre del becerro tomarás y
pondrás sobre los cuernos del altar con tu dedo, y derramarás toda la demás
sangre al pie del altar.
13 Tomarás también toda la grosura que cubre
los intestinos, la grosura de sobre el hígado, los dos riñones, y la grosura
que está sobre ellos, y lo quemarás sobre el altar.
14 Pero la carne del becerro, y su piel y su
estiércol, los quemarás a fuego fuera del campamento; es ofrenda por el pecado.
15 Asimismo tomarás uno de los carneros, y
Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero.
16 Y matarás el carnero, y con su sangre
rociarás sobre el altar alrededor.
17 Cortarás el carnero en pedazos, y lavarás
sus intestinos y sus piernas, y las pondrás sobre sus trozos y sobre su cabeza.
18 Y quemarás todo el carnero sobre el altar;
es holocausto de olor grato para Jehová, es ofrenda quemada a Jehová.
19 Tomarás luego el otro carnero, y Aarón y
sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero.
20 Y matarás el carnero, y tomarás de su
sangre y la pondrás sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el
lóbulo de la oreja de sus hijos, sobre el dedo pulgar de las manos derechas de
ellos, y sobre el dedo pulgar de los pies derechos de ellos, y rociarás la
sangre sobre el altar alrededor.
21 Y con la sangre que estará sobre el altar,
y el aceite de la unción, rociarás sobre Aarón, sobre sus vestiduras, sobre sus
hijos, y sobre las vestiduras de éstos; y él será santificado, y sus
vestiduras, y sus hijos, y las vestiduras de sus hijos con él.
22 Luego tomarás del carnero la grosura, y la
cola, y la grosura que cubre los intestinos, y la grosura del hígado, y los dos
riñones, y la grosura que está sobre ellos, y la espaldilla derecha; porque es
carnero de consagración.
23 También una torta grande de pan, y una
torta de pan de aceite, y una hojaldre del canastillo de los panes sin levadura
presentado a Jehová,
24 y lo pondrás todo en las manos de Aarón, y
en las manos de sus hijos; y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Jehová.
25 Después lo tomarás de sus manos y lo harás
arder en el altar, sobre el holocausto, por olor grato delante de Jehová. Es
ofrenda encendida a Jehová.
26 Y tomarás el pecho del carnero de las
consagraciones, que es de Aarón, y lo mecerás por ofrenda mecida delante de
Jehová; y será porción tuya.
27 Y apartarás el pecho de la ofrenda mecida,
y la espaldilla de la ofrenda elevada, lo que fue mecido y lo que fue elevado
del carnero de las consagraciones de Aarón y de sus hijos,
28 y será para
Aarón y para sus hijos como estatuto perpetuo para los hijos de Israel, porque
es ofrenda elevada; y será una ofrenda elevada de los hijos de Israel, de sus
sacrificios de paz, porción de ellos elevada en ofrenda a Jehová.
14 Luego hizo
traer el becerro de la expiación, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre
la cabeza del becerro de la expiación,
15 y lo degolló; y Moisés tomó la sangre, y
puso con su dedo sobre los cuernos del altar alrededor, y purificó el altar; y
echó la demás sangre al pie del altar, y lo santificó para reconciliar sobre
él.
16 Después tomó toda la grosura que estaba
sobre los intestinos, y la grosura del hígado, y los dos riñones, y la grosura
de ellos, y lo hizo arder Moisés sobre el altar.
17 Mas el becerro, su piel, su carne y su
estiércol, lo quemó al fuego fuera del campamento, como Jehová lo había mandado
a Moisés.
18 Después hizo que trajeran el carnero del
holocausto, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero;
19 y lo degolló; y roció Moisés la sangre
sobre el altar alrededor,
20 y cortó el carnero en trozos; y Moisés hizo
arder la cabeza, y los trozos, y la grosura.
21 Lavó luego con agua los intestinos y las
piernas, y quemó Moisés todo el carnero sobre el altar; holocausto de olor
grato, ofrenda encendida para Jehová, como Jehová lo había mandado a Moisés.
22 Después hizo que trajeran el otro carnero,
el carnero de las consagraciones, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre
la cabeza del carnero.
23 Y lo degolló; y tomó Moisés de la sangre, y
la puso sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el dedo pulgar de
su mano derecha, y sobre el dedo pulgar de su pie derecho.
24 Hizo acercarse luego los hijos de Aarón, y
puso Moisés de la sangre sobre el lóbulo de sus orejas derechas, sobre los
pulgares de sus manos derechas, y sobre los pulgares de sus pies derechos; y
roció Moisés la sangre sobre el altar alrededor.
25 Después tomó la grosura, la cola, toda la
grosura que estaba sobre los intestinos, la grosura del hígado, los dos riñones
y la grosura de ellos, y la espaldilla derecha.
26 Y del canastillo de los panes sin levadura,
que estaba delante de Jehová, tomó una torta sin levadura, y una torta de pan
de aceite, y una hojaldre, y lo puso con la grosura y con la espaldilla
derecha.
27 Y lo puso todo en las manos de Aarón, y en
las manos de sus hijos, e hizo mecerlo como ofrenda mecida delante de Jehová.
28 Después tomó aquellas cosas Moisés de las
manos de ellos, y las hizo arder en el altar sobre el holocausto; eran las
consagraciones en olor grato, ofrenda encendida a Jehová.
29 Y tomó Moisés el pecho, y lo meció, ofrenda
mecida delante de Jehová; del carnero de las consagraciones aquella fue la
parte de Moisés, como Jehová lo había mandado a Moisés.
Ro. 6:13 ni
tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad,
sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y
vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
R60 Romans 12:1
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro
culto racional.
Ro. 6:19 ¿O
ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros,
el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
20 Porque habéis sido comprados por precio;
glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales
son de Dios.
14 Porque el amor
de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos
murieron;
15 y por todos murió, para que los que viven,
ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
EL EVANGELIO
Todo comenzó
en el tiempo, cuando Cristo dio su sangre, por el rescate, de toda la creación.
Entonces el Dios Triuno nos cortó del olivo silvestre, que es una alegoría, del
sistema del mundo, apartado de Dios. Esto acto, representa nuestra salvación,
del sistema del mundo. Fuimos así redimidos y justificados. Dios Padre, cortó nuestra
ramita, del árbol que originaba el pecado, y la insertó en el olivo cultivado
que representa Cristo, el nuevo hombre, que es la figura de la Gracia, el
origen, de todo lo que representa Dios. Esto último, representa el nacer de
nuevo, y el poder recibir la vida eterna. Nacimos de nuevo como niños en Cristo,
hijos legítimos de Dios, un hecho Divino, que garantiza a todos los que lo
reciben, la vida eterna. Debido a la savia del olivo silvestre, que todavía
había en nosotros; la obra del Dios Triuno continuó, remplazando cada día, la
savia del olivo silvestre, con la savia del olivo cultivado. Finalmente en
nuestra ramita fluyó totalmente la savia del olivo cultivado, que es el
Espíritu de Cristo en nosotros. Esto representa nuestra completa regeneración.
Fue el momento del reconocimiento del Padre, que ya hacemos parte integra, del
olivo cultivado, como huiós de Dios, con todos los derechos de su herencia,
listos para producir fruto, al servicio de Yahweh, con el fin de servir delante
de Él, como la figura del Sacerdote Santo que ministrada en el lugar Santo y Santísimo.
Los nepios en Cristo serán destinados a servir como en la figura del sacerdote y
a servir en el santuario, como porteros, a las puertas de
la creación, y como sirvientes en la creación, y estarán ante a la creación,
para servirla, y no para servir directamente a Dios.
Los huiós de Dios, serán llamados a servir,
como en la figura del sacerdote en el lugar Santo y Santísimo. El día de la
huiothesia y de la consagración al servicio del Dios Triuno, es el día también,
de la unción. Es un día de júbilo en el cielo, debido que una nueva ramita
puede ahora, producir en esta tierra, el fruto precioso que es Cristo en
nosotros, lo cual representa el Dios Triuno. La consagración y la unción, son
eventos, que solo Dios puede hacer. Él decide el día y la hora, Él sabe, cuando en la ramita, ya
fluye la totalidad de la vida de Cristo y es desde este momento, que la ramita
puede comenzar a crecer aún todavía más. Es el día de la huiothesía. Es el día
que señala nuestro nuevo servicio, en el lugar Santo y Santísimo, a la
presencia del Omnipotente, por toda la eternidad.
LA CONSAGRACIÓN HUMANA
Todo dogma, toda iniciación, toda ceremonia terrenal, no
tiene ningún valor en absoluto en este asunto, además es abominación para el
Señor. Uno no puede consagrarse, o hacer que alguien lo consagre, en un
ministerio para el servicio del Señor. Es el Señor, quien consagra. Un huiós de
Dios ha conocido al Señor, porqué Él vive
en todo su ser, lo conoce íntimamente, es por esto, que ya no peca, porque
tiene Cristo formado totalmente en él, y no tiene ningún rastro de la savia del
olivo silvestre en él. Le es imposible pecar. Lamentablemente vemos otro
panorama en este mundo. La casi totalidad de los niños en Cristo están
sirviendo:
“la grosura, y la cola, y la grosura que cubre los intestinos, y la grosura
del hígado, y los dos riñones, y la grosura que está sobre ellos, y la
espaldilla derecha”
Esto es
quemar fuego extraño delante de nuestro Creador. Delante de Yahweh se
encuentran, o bien antes de la cruz como iluminados, o después de la cruz como niños en Cristo, pero todavía
esclavos del pecado, que los asedia y quemando así, definitivamente, fuego
extraño delante del Señor, cuando quiere servirle. Todos ellos piensan que es
normal, que todos pecan, que todos sirven de una manera u otra al Señor, y se consuelan,
que su sitio en el cielo está asegurado y tienen todos los derechos de servir
cara a cara al Señor. Lastimosamente no se dan cuenta, que en esta situación,
nunca llegaron a la huiothesia. No se dan cuenta, que todavía, son niños en
Cristo, sin ningún derecho de servir en el lugar Santo y Santísimo. El Señor,
antes de otorgar la huiothesia, prueba al niño en Cristo, como probó a todos
los patriarcas, a todos los profetas, a todos los Santos, antes de nosotros. La
huiothesia no es algo que Dios toma a la ligera. Antes de impartirla, el niño
en Cristo, tiene que superar todas las pruebas que el Señor le brinda. Cuando
Él ve, consistencia de resultados, entonces y solo entonces nos consagra, como
huiós de Dios. Él sabe, que cuando la savia del olivo cultivado ha empreñado
totalmente nuestra ramita, de este momento, esta, solo podrá producir Cristo en
su vida y de manera consistente. Es cuando se dice, que una persona, está llena
del Espíritu Santo de manera permanente. Y esto porque, no es debido a una
situación en particular en el tiempo, más es como algo natural y normal en el huíos,
debido que la totalidad de la savia del olivo cultivado, que es Cristo, está en
él, reproduciendo el Hijo de Dios en su vida. Cuando un niño en Cristo, peca
después de la cruz, no pierde la salvación, pero después de un tiempo que persiste
en su esclavitud al pecado, debido que no busca la ayuda idónea, el Señor pasa
por la viña, y corta los pámpanos que no producen fruto, y lo quema. Los
pámpanos que no pueden producir fruto, son apartados del cuerpo de Cristo y
estos, solo entrarán en el cielo, solo como por el fuego y solo podrán servir a
la creación, pero nunca al Dios vivo cara a cara.
LA CONSAGRACIÓN EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
En Éxodos 28 y 29 como en Levítico 8 vemos la
meticulosidad de cómo se tenían que hacer todas las cosas, para consagrar a los
Levitas. La ceremonia en el A.T., demuestra cuanto meticuloso es Dios, y
también lo es, con la huiothesía, en el Nuevo Testamento. Todo lo que hace Dios
es por un propósito claro, para tener resultados, y no fracasos. Él tiene que
mantener el cuerpo de Cristo, con un corazón puro.
En Levíticos 8:14-28
describe un novillo, dos carneros y un canastillo con panes sin levadura.
A. La propiciación por el pecado mediante un novillo
Para poder para
consagrarse a Yahweh, primero se tenía que hacer propiciación por el pecado. La
base de la consagración es tener una ofrenda apropiada, primeramente por el pecado, que nos hace justos al Señor.
Sólo una persona que ha sido redimida y justificada, tiene el camino abierto,
para un día, poder consagrarse, así que, antes todo, debía hacerse una
propiciación por el pecado, como figura de la muerte de Cristo en la cruz, que
redimió y justificó, toda la creación.
B.
El holocausto
En este pasaje, tenemos
dos carneros: el primer carnero se ofrecía como holocausto, y el otro, como
propiciación de la consagración.
¿Qué es el holocausto?
Es una ofrenda que debe ser
consumida completamente por el fuego. Representa en el N.T. la labor que Cristo
tiene, en llenar de su savia, a toda nuestra ramita y “quemar”, toda la savia
del olivo silvestre.
El sacerdote, no podía
comer la carne del animal así sacrificado, tenía que ser completamente
consumida por el fuego.
Este carnero representaba
la savia del olivo silvestre que tenía que ser eliminada, no tenía ningún
propósito útil al Señor.
El problema de nuestro
pecado, es solucionado mediante la ofrenda por el pecado, mientras que el
holocausto, hace que seamos aceptos a Dios por el servicio delante de Él en el
lugar Santo y Santísimo, cuando toda la savia del olivo silvestre, ha sido
totalmente quemada por la labor del Espíritu.
El Señor Jesús, llevó
nuestros pecados en la cruz. Esto concierne a Su obra, como la ofrenda por el
pecado.
Al mismo tiempo, mientras
el Señor Jesús estaba en la cruz, el velo del templo fue rasgado de arriba a
abajo, y se nos abrió a los huiós, el camino al Lugar Santo y Santísimo.
Esta es Su obra en el
holocausto mediante el primer carnero.
La ofrenda por el pecado
y el holocausto se inician en el mismo lugar, pero conducen a dos lugares
distintos. Ambos empiezan donde se encuentra el pecador. La ofrenda por el
pecado termina en la propiciación por el pecado, hecha una vez para siempre, mientras que el holocausto va más allá, pues
hace que el pecador llegue a ser aceptable a Dios por el servicio en el lugar
Santo y Santísimo, mediante la labor del Espíritu, formando Cristo, en el niño
en Cristo y haciéndolo un Huiós de Dios.
El holocausto es el
agradable aroma de Cristo, ante Dios, que asegura que Dios lo acepta a Él,
cuando termina su labor en la ramita.
El holocausto representa
en el N.T. a Cristo, llenando totalmente nuestra ramita. Cuando esta, está
llena de Él, entonces Él puede terminar el holocausto que comenzó en Gólgota
cuando la ramita fue insertada en el olivo cultivado.
C.
La ofrenda de la
consagración
1.
La aspersión de la sangre
Después que era inmolado
el primer carnero, se sacrificaba el segundo.
¿Qué se hacía con el
segundo carnero después de degollarlo?
Primero, se untaba la sangre
sobre el lóbulo de la oreja derecha, sobre el dedo pulgar de la mano derecha y
sobre el dedo pulgar del pie derecho de Aarón y sus hijos.
Esto tipifica en el N.T.,
el momento de la Huiothesia. Puesto que Cristo es formado en nosotros, la figura de la sangre aplicada a nuestra
oreja, a nuestras manos y a nuestros pies, nos hacen huiós de Dios, y
reconocidos legalmente como parte de su cuerpo. Es entonces, que el Espíritu,
declara a nuestro espíritu, que somos huiós de Dios. Desde este momento
podremos experimentar la vida de Cristo en nuestras vidas, como algo verdadero.
Podremos ver como su Espíritu usa nuestras orejas, nuestras manos, nuestros
pies, a su servicio.
La sangre es la señal de propiedad
y el símbolo del amor. El “precio” que se menciona en 1 Corintios 6, y el
“amor” mencionado en 2 Corintios 5 ambos se refieren a esta sangre. Debido a la
sangre, el amor Cristo reclamas como suya esta ramita, que ahora es parte viva
de su cuerpo, debido que Cristo ha terminado de ocupar totalmente nuestra
ramita, ahora le pertenecemos completamente y totalmente a Él.
Esto en el A.T., era la
base de la consagración, pero no era, la consagración en sí misma. Para llegar
a la consagración se necesitaba otra ofrenda.
2.
Las ofrendas santas
Después que el segundo
carnero era sacrificado y su sangre era rociada, se sacaba la grosura, la
espaldilla derecha, y del canastillo de los panes sin levadura; se tomaba una
torta sin levadura, una torta de pan de aceite y una de hojaldre.
a.
La espadilla
La espaldilla es la parte
más fuerte del carnero y nos muestra el aspecto Divino del Cristo.
b.
La grosura
La grosura es rica, y
tipifica la Gloria de Dios.
c.
El pan sin levadura, una
torta de pan de aceite y una de hojaldre.
El pan del cual procede
de la vida vegetal, muestra toda la humanidad de Cristo. Él es el hombre
perfecto, sin levadura y sin mancha y está lleno del aceite de la unción, del Espíritu.
Todo esto era puesto en
las manos de Aarón, quien tomaba la ofrenda santa y después de lo cual, se hacía
arder todo esto, junto con el holocausto. En esto consiste el cumplimiento de
la consagración.
La palabra hebrea traducida “consagración”
significa “tener las manos llenas”.
¿Qué significa esto en el
N.T.?
Una vez cortadas la
ramita del olivo silvestre e insertada en el olivo cultivado, nuestra ramita,
estaba llena de la savia del olivo silvestre, no servía para el servicio para
al Señor, ni en el lugar Santo ni en el lugar Santísimo, no podía producir
algún fruto. Ahora, después de la labor
del Espíritu de Cristo, nuestra ramita, está llena de la vida del Dios Triuno.
Lo que quiere decir, es que nuestras manos, están tan llenas de la vida de
Cristo, tan llena, que no hay sitio, para nada más en ella. Cuando nuestra
ramita estaba llena de la savia del olivo silvestre, como niños en Cristo,
nuestra manos todavía estaba llenas de pecados, aun perdonados, pero pecados.
Pero ahora, nuestra ramita, reboza de la savia del Dios vivo, y nuestras manos
también, como nuestros oídos, como nuestros pies, y todo nuestro ser, reboza de
la vida de Cristo en nosotros. Esta es la consagración. Esta es la huiothesía
en su llenura.
No es mediante ninguna
ceremonia humana, solo es válida si Cristo terminó su obra en nosotros,
formando Cristo en nosotros, para que podamos comenzar a producir frutos como
huiós de Dios.
Yahweh nos redime y
justifica y nos aparta como Sacerdotes Santos, pero aun así, como niños en
Cristo, no podemos acercarnos a Él, ni en el lugar Santo ni en el lugar Santísimo, debido que, en sus comienzos el
inserto es algo extraño todavía al árbol. Primero tenía que proveer que la
savia que todavía producía pecados en nosotros, fuera completamente eliminada,
formando Cristo en nosotros.
Cuando esto pasa, es
necesario que Yahweh, nos considere Huiós legítimos, y solo lo puede ser,
cuando Sus manos, sean totalmente llenas de la vida de Cristo en nosotros.
Cuando Yahweh tiene sus
manos llenas de la vida de Cristo en nosotros, también nosotros estamos llenos
de Él, y esta es una situación que ya no se puede modificar, es eterna y
comienza en esta tierra en el momento de la huiothesía. Es el momento que estamos capacitados de servir sea
en el lugar Santo que en el lugar Santísimo. Es el momento de ser reconocidos,
como Huiós de Dios. Cuando esto pasa, Yahweh lo sabe, el Espíritu lo sabe, los
ángeles los saben, nuestro espíritu lo sabe, y nuestro corazón lo sabe,
nuestros vecinos lo saben, y Satanás también. Desde este momento, estamos
totalmente amparados por la vida del Dios Triuno en nosotros, y tenemos
adelante una eternidad de servicio, en el lugar Santo y Santísimo en la
presencia continua de nuestro glorioso Señor.
Cuando esto pase,
espontáneamente tenemos una respuesta al Señor y le decimos: “Heme aquí Señor. Tómame y heme ver tu
voluntad, y como tú vas a producir en mi tu fruto.” A esto se refiere
Romanos 12 cuando dice que presentemos nuestros cuerpos. En Romanos 6 se
menciona la consagración de los miembros. Esto es semejante a la aspersión de
la sangre en las orejas, las manos y los pies. Romanos 12 menciona la
consagración de todo el cuerpo, lo cual significa que ambas manos son llenas de
Cristo.
Cuando el niño en Cristo
llega a esta situación, se siente parte integral de la vida de Cristo, se
siente parte completa de Él. Esto significa que el amor del Dios Triuno actúa
con poder en todo su ser, el amor de Cristo lo constriñe. Esta palabra usada
por Pablo en 2 Co. 5:14-16 significa “presionar por todos los lados”, vemos que dicen estos
versículos:
14 Porque el amor
de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos
murieron;
15 y por todos murió, para que los que viven,
ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
16 De manera que
nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a
Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.
Cuando Cristo
murió, Dios Padre cortó todas las ramitas del olivo silvestre que representa el
mundo y de esta manera las ramitas, murieron a este árbol. Fuimos salvados del
sistema de este mundo representado por la Ley.
Fue
entonces, que el Padre, nos insertó en un nuevo sistema de vida que es la vida
de Cristo, que es la Gracia. En esto momento recibimos la vida eterna.
A pesar
que todavía en nuestra ramita estaba la savia del sistema del mundo, el nuevo
sistema de vida, comenzó a fluir en nosotros, así poco a poco todas las cosas
se hicieron nuevas. En el bautismo público, declaramos entre otras cosas, que
ya no hacemos parte del sistema del mundo, para que el mundo tenga en sus
record, que públicamente proclamamos, que ya no hacemos parte de lo que antes
nos atabas.
Desde el
momento de la redención hasta el momento de la huiothesia, la vida de Cristo,
trabaja en cada instante, sin cesar, para que esto, sea una realidad efectiva
en nosotros, y que solo será efectiva en nuestra experiencia, cuando toda la
savia del mundo, ha sido “quemada” por la vida de Cristo. Solo al llegar el
momento de la huiothesia, podemos experimentar, en su totalidad, el amor del
Dios Trino en nosotros, que nos presiona por todo lado, con poder, para que
esta experiencia sea una experiencia en cada momento de nuestra vida.
No
podemos olvidar, que no solo se trata de amor, a pesar que es el amor que no
hace hacer la voluntad del Padre, óseas, producir su fruto. También el Señor
tiene unos derechos adquiridos, como nos explica Pablo en 1 Corintios 6:19-20, dice:
19 ¿O ignoráis
que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el
cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
20 Porque habéis sido comprados por precio;
glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales
son de Dios.
Dios
Padre nos compró, mediante la preciosa sangre derramada por Cristo. Dios Padre
nos compró, pagando con su más elevado tesoro, la vida de Cristo, que en sí,
tenía la vida del Dios Triuno. En el momento del corte del olivo silvestre,
nosotros voluntariamente, renunciamos a nuestra libertad de seguir actuando
mediante el sistema del mundo. Nosotros aceptamos, que de este momento en
adelante, la vida de Cristo sea nuestra autoridad, y voluntariamente nos
sometimos al Él.
Ya no nos
pertenecemos a nosotros mismo, nos pertenecemos a Dios. Así en la huiothesia,
podemos plenamente decir, que ser un huiós de Dios, es tanto por el amor que
nos constriñe, como por el derecho adquirido por Cristo. Con estos fundamentos,
la vida de Cristo, llegó a rebosar en nosotros haciéndonos 100% nuevas
criaturas, en el momento, de recibir la Huiothesia.
Hemos
sido cortados del mundo, en el momento de nuestra redención, pero, en el
momento de la huiothesia, este corte al mundo, se hace totalmente efectivo y
evidente en nuestras vidas, por el fruto que estamos produciendo. Como niños en
Cristo, la savia del mundo en nosotros, todavía producía una cierta atracción,
pero “quemada” la savia, y remplazada por la savia del olivo cultivado, podemos
experimentar una verdadera liberación. Gloria sea al Señor.
De todo
esto, podemos tal vez entender que para llegar a ser un huiós de Dios, es algo
muy especial para Yahweh. Israel fue escogido por Dios, pero no todos, fueron
consagrados al servicio Santo y Santísimo al Señor. Solo la tribu de Leví
recibió la consagración. Aun, en la tribu de Leví, no todos, podían acercarse
al lugar Santo y Santísimo. De todos ellos, solo los de la casa de Aarón,
salieron los consagrados al Señor. Más tarde solo los hijos de Sadoc, fueron
los únicos, que podían acercarse a servir en el lugar Santo y Santísimo. (Ez.
44:15).
En el
N.T. todos los que han creído y han sido bautizados, fueron insertados en
Cristo y están en Cristo. Pero no todos podrán producir fruto agradable a Dios.
Muchos serán cortados del árbol, debido que no sirven para “servir en el lugar
Santo y Santísimo”. Estos, entrarán en el Reino de los Cielos, solo como por
fuego, pero no como parte del cuerpo de Cristo. Solo los “huiós”, serán los
vencedores, para ser parte del cuerpo de Cristo, para que sean parte de la
esposa del Cordero, y parte de la nueva Jerusalén. En Jn. 8:34-35 dice:
34 Jesús les
respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.
35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo (Huiós) sí queda
para siempre.
Solo los
huiós, solo los que han sido consagrados, pueden permanecer el olivo cultivado,
ellos con toda honra, servirán al Señor, con gozo y amor. Lo maravilloso, no es
que nosotros podamos servir al Señor, lo maravilloso es poder tener la vida de
Cristo en nosotros, vida, que va renovándose cada día, como una fuente de agua de
vida, que nos suministra vida pura a nosotros, para poder en cada momento,
producir Cristo en nuestras vidas, mediante nueva revelaciones espirituales que
nos hacen entender:
“cuál sea la anchura, la longitud, la
profundidad y la altura, y de
conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis
llenos de toda la plenitud de Dios”.
El corazón de Dios, quiere, que todos los que
fueron puesto en Cristo, fueran Huiós de Dios un día, pero unos, seguirán
haciendo lo que le apetece, y estos serán un día cortado y echados al fuego, no
en el sentido de perder la salvación, más en el sentido de ser inservibles al
servicio en el lugar Santo y Santísimo, delante del Señor. Solo un remanente tendrán
el honor y la gloria de poderlo servir cara a cara por toda la eternidad, y
estos son los huiós de Dios.
Es por
esto que el apóstol Pablo dice en romanos 12:1-2;
Romanos 12:1 Así
que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en
sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
2 No os conforméis a este siglo, sino
transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que
comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
La vida
de Cristo es la que puede renovar día a día nuestro entendimiento, y no solo
esto, más todo nuestro corazón, para que todos podamos un día hacer parte de la
nueva Jerusalén con el fin de devolver el Reino a Yahweh. Esto es lo que está
en el corazón del Dios Triuno, para ti, y para mí.
¿QUE TE
PARECE Y QUE VAS HACER AL RESPECTO?
Armando Zanolla
Escazú 6 de octubre 2013
Revisado
el 14 de octubre 2013
Revisado
el 15 de noviembre del 2013



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