YAHWEH IS SENDING
of God in this world.
ARE YOU READY???
UNA LETTERA APERTA A TUTTE LE DENOMINAZIONI
LOS NIÑOS EN CRISTO – CARNALES - 3516 nh,pioj nepios - 3813 paidi,on
paidion
LECTURAS BIBLICAS:
R60 1
Corinthians 3:1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a
espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún
no erais capaces, ni sois capaces todavía,
3 porque aún sois carnales; pues habiendo
entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis
como hombres?
4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy
de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?
20
Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia,
pero maduros en el modo de pensar.
21 En la ley está escrito: En otras lenguas y
con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.
22 Así que, las lenguas son por señal, no a
los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos,
sino a los creyentes.
3 Así
también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los
rudimentos del mundo.
4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo,
Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,
5 para que redimiese a los que estaban bajo la
ley, a fin de que recibiésemos la filiación (Lit. Huiothesia) de hijos.
14 para
que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de
doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las
artimañas del error,
15 sino que siguiendo la verdad en amor,
crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y
unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la
actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en
amor.
17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor:
que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,
18 teniendo el entendimiento entenebrecido,
ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de
su corazón;
19 los cuales, después que perdieron toda
sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de
impureza.
2 desead,
como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella
crezcáis para salvación,
3 si es que habéis gustado la benignidad del
Señor.
4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada
ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa,
5 vosotros también, como piedras vivas, sed
edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios
espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
Ro. 7:8
Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia;
porque sin la ley el pecado está muerto.
9 Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero
venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.
10 Y hallé que el mismo mandamiento que era
para vida, a mí me resultó para muerte;
11 porque el pecado, tomando ocasión por el
mandamiento, me engañó, y por él me mató.
12 De manera que la ley a la verdad es santa,
y el mandamiento santo, justo y bueno.
13 ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte
para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo
en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento
el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.
14 Porque sabemos que la ley es espiritual; más
yo soy carnal, vendido al pecado.
15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no
hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.
16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo
que la ley es buena.
17 De manera que ya no soy yo quien hace
aquello, sino el pecado que mora en mí.
18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no
mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
19 Porque no hago el bien que quiero, sino el
mal que no quiero, eso hago.
20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago
yo, sino el pecado que mora en mí.
21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo
esta ley: que el mal está en mí.
22 Porque según el hombre interior, me deleito
en la ley de Dios;
23 pero veo otra ley en mis miembros, que se
rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado
que está en mis miembros.
24 ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este
cuerpo de muerte?
25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor
nuestro.
1Co.
15:56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.
Tito 3:5 nos salvó, no por obras
de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el
lavamiento de la regeneración y
por la renovación en el Espíritu Santo,
R60 Éxodos
24:1 Dijo Jehová a Moisés: Sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los
ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos.
R60 Levíticos
10:1 Nadab y Abiú, hijos de
Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual
pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca
les mandó.
2 Y salió
fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová.
2Re 16:10
Después fue el rey Acaz a encontrar a Tiglat-pileser rey de Asiria en Damasco;
y cuando vio el rey Acaz el altar que estaba en Damasco, envió al sacerdote
Urías el diseño y la descripción del altar, conforme a toda su hechura.
11 Y el sacerdote Urías edificó el altar;
conforme a todo lo que el rey Acaz había enviado de Damasco, así lo hizo el
sacerdote Urías, entre tanto que el rey Acaz venía de Damasco.
12 Y luego que el rey vino de Damasco, y vio
el altar, se acercó el rey a él, y ofreció sacrificios en él;
13 y encendió su holocausto y su ofrenda, y
derramó sus libaciones, y esparció la sangre de sus sacrificios de paz junto al
altar.
14 E hizo acercar el altar de bronce que
estaba delante de Jehová, en la parte delantera de la casa, entre el altar y el
templo de Jehová, y lo puso al lado del altar hacia el norte.
15 Y mandó el rey Acaz al sacerdote Urías,
diciendo: En el gran altar encenderás el holocausto de la mañana y la ofrenda
de la tarde, y el holocausto del rey y su ofrenda, y asimismo el holocausto de
todo el pueblo de la tierra y su ofrenda y sus libaciones; y esparcirás sobre
él toda la sangre del holocausto, y toda la sangre del sacrificio. El altar de
bronce será mío para consultar en él.
16 E hizo el sacerdote Urías conforme a todas
las cosas que el rey Acaz le mandó.
Ez. 44:10
Y los levitas que se apartaron de mí cuando Israel se alejó de mí, yéndose tras
sus ídolos, llevarán su iniquidad.
11 Y servirán en mi santuario como porteros a
las puertas de la casa y sirvientes en la casa; ellos matarán el holocausto y
la víctima para el pueblo, y estarán ante él para servirle.
12 Por cuanto les sirvieron delante de sus
ídolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he
alzado mi mano y jurado, dice Jehová el Señor, que ellos llevarán su iniquidad.
13 No se acercarán a mí para servirme como
sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas
santísimas, sino que llevarán su vergüenza y las abominaciones que hicieron.
14 Les pondré, pues, por guardas encargados de
la custodia de la casa, para todo el servicio de ella, y para todo lo que en
ella haya de hacerse.
15 Más los sacerdotes levitas hijos de Sadoc,
que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se
apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí
estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor.
16 Ellos entrarán en mi santuario, y se
acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.
Todos sabemos que los que no
son, ni de la casa de Israel, ni de la casa de Judá, son considerados como “Gentiles”
por los judíos. Vamos a considerar este asunto. Como gentiles, pensamos que no
tenemos nada que hacer con la Ley. La Ley fue dada a los judíos, y no non
identificamos con ella. ¿Pero esto es cierto?
Primero tenemos que entender
una cosa muy importante de la Ley, y es, que el Poder de las Ley es el pecado.
Así podemos decir que, todos los que están bajo el poder del pecado, están bajo
la Ley de Moisés, y son de esta manera hijos de Moisés. De esto, podemos ahora
entender, por qué Pablo, apóstol a los gentiles, estaba tanto interesado a
demostrar en sus epístolas, que Cristo vino, para llevar al mundo, desde la
posición de estar bajo la Ley, a estar bajo la Gracia, por medio de la fe, que
es un espejo de todo lo que representa la Gracia.
Todo el mundo, cuando nace,
está entonces, bajo la Ley, y en este sentido, es un hijo de Moisés. Por medio
de la obra del Dios Trino, en la persona de Yehoshua, Dios acepta la obra
expiatoria del Hijo de Dios, y redime toda la creación y la justifica. Además,
quita simbólicamente todas las ramas del olivo silvestre, brindando la redención
y justificación, en toda la creación, y las inserta en el olivo cultivado, que
representa Cristo. Ya no somos hijo de Moisés, bajo el poder de pecado y bajo
la Ley, más nepios, niños en Cristo, bajo el poder de la Gracia que es el
Espíritu. A pesar, que solo somos niños, somos también considerados, hijos
legítimos del Dios Trino, representado por Cristo, el hijo de Dios.
Las ramitas recién insertada,
en el momento de creer espiritualmente en el “Rema”, de la palabra de Dios,
todavía tienen en ellas la totalidad de la savia del olivo silvestre, así, a
pesar que son hijos legítimos de Dios por la inserción, tienen en ellas, todo
lo que representa la savia del olivo silvestre, pero toda la ramita está
totalmente redimida y justificada mediante el corte que recibió, del olivo
silvestre, que representa el sistema del mundo y del pecado. A pesar de esto,
el pecado todavía tiene todo el poder en el niño en Cristo, debido a la savia
del olivo silvestre que está en él, puede obrar con poder para llevar al niño
en Cristo al pecado. Es allí, que comienza nuestra regeneración. Es una empresa
titánica, en cuanto el Dios Trino, tiene la necesidad de “absorber”, y “quemar”,
la savia del olivo silvestre e impregnar la ramita, con la vida de Cristo, la
vida del Dios Trino, en ella.
Pablo mejor de ninguno,
explicó lo que pasa en nuestro interior durante este periodo, en romanos 7. Los
fracasos son sin cesar, y las frustraciones llevan al niño en Cristo a un
callejón sin salida. Solo la total dependencia en Cristo puede brindar la total
liberación, mediante la total formación de Cristo en el corazón del niño en
Cristo. En este periodo, el niño en Cristo, piensa que se si comporta bien, tal
vez el Señor, le acelere este proceso, y lo libre de esta situación tan
desagradable.
Pero se equivoca
miserablemente. Lo único que el niño en Cristo necesita hacer, es una oración
ferviente, aclamando al Señor, que está en sus manos, incapacitado de mejorar su
situación. El niño en Cristo, tiene que declararle, que solo Él, puede
rescatarle, mediante una regeneración completa, donde, la vida de Cristo, se
forme totalmente en él. El niño en Cristo, debido que todavía tiene en él la
savia del olivo silvestre no puede hacer ninguna obra al Señor y menos,
servirle como la figura del Lugar santísimo. Solo puede hacerlo en la figura
del lugar santo.
Las consecuencias de hacerlo
en el lugar santísimo, que son tan graves, que pueden llevarlo, aún a la muerte
física. Esto representaría quemar fuego extraño delante del Señor. El niño en
Cristo, no puede, consumir fuego extraño delante del Señor. Los niños en Cristo,
que entraran en el cielo, como por fuego, si terminan su vida como tales, no
podrán servir delante de Yahweh cara a cara, jamás. Solo lo podrán, los que reciben
la “Huiothesia”, y ser reconocidos como, Huiós de Dios. Son los únicos, que
pueden hacer parte del cuerpo de Cristo, de la novia del Cordero, de los
vencedores, de la nueva Jerusalén, de la esposa del Cordero.
Por falta de conocimiento, el
cristiano recién bautizado, está lleno de gozo. En el momento que su ramita es
cortada del árbol de Moisés, se siente justificado, sin culpa, se siente libre
del jugo de la Ley, se siente muy agradecido al Señor, y en seguida, quiere
hacer algo para él, con el motivo que el Señor pueda decir de él: “Bien hecho
hijo mío”.
Pero aquí surge un gravísimo
problema, todas las obras que un niño en Cristo haga, son fuego extraño delante
del Señor, Yahweh sencillamente las aborrece, debido que todavía son hechas
mediante la savia del olivo silvestre que está en él. Hay que tener clarísimo,
que hasta el Padre Celestial, no imparte la huiothesia, estamos muy limitados
en los que podemos hacer para el Señor, debido que no nos diferenciamos en nada,
de los que están bajo la Ley. Debido que pecamos, somos todavía esclavos del
pecado, hasta que el Espíritu, el Dios Triuno en nosotros, eche fuera, o
elimine toda la savia del olivo silvestre, que tenemos en nosotros. Esto
desafortunadamente es lo que pasa a millones de personas. En el momento de ser
cortado, del árbol, que los hizo esclavos del pecado, se sienten tan agradecido
al Señor, que se enamoran intelectualmente de Él, y se dice, que están viviendo
como en su primer amor. Es una situación, extremamente delicada, debido que
ellos se esperan un cambio rápido, se esperan ver resultados todos sus
problemas, pero lo que ven claramente, es que el pecado sigue abundando en sus
vidas, entonces, buscan “soluciones”. Unos se trasforman en ascéticos, otros,
en legalistas, otros en liberales. Otros cambian de denominación, con la
esperanza de encontrar alguien, que le dé una solución rápida. Pero lo solo que
necesitan, es la “huiothesía”.
Hermanos y hermanas, no hay
solución rápida, lleva tiempo al Espíritu, hacer “limpieza” en nuestra ramita.
Antes de poder ser considerados huiós de Dios, y poder tener la plenitud del
poder de la Deidad en nosotros. Hasta entonces, tenemos que esperar en una
actitud de total humildad.
Es una pena, que en las clases
bautismales, nadie enseñe al recién convertido, esta situación, que es de la
máxima importancia. El servidor, pasó casi vente años, en mi ignorancia, quemando
fuego extraño delante del Señor, por faltas de conocimiento. Como lo Gálatas, yo
volví a estar bajo la Ley, con todo lo que implica, intentando hacer “buenas
obras”. Como yo, millones, están caminando por este camino de destrucción y
desgracia. No sé, por qué, el Señor me concedió su misericordia en revelarme esta
verdad. Tal vez sea, por qué su venida está tan cerca, que necesita
urgentemente Huiós, para terminar el cuerpo de Cristo. Un niño en Cristo, que
sigue quemando fuego extraño, nunca podrá ser un Huiós de Dios, así es
necesario, que todos, dejen inmediatamente, este camino de tribulación, esta
senda de amargura, que solo puede producir, la abominación por parte de Yahweh.
Os suplico que todos vuelvan a estar
hoy, bajo la Gracia, para poder progresar, desde allí, a que el Altísimo le
declare la “huiothesia”.
Hermanos y hermanas, no tengo
que deciros, lo penoso que es vivir bajo el poder de la Ley, que es el Pecado.
Ahorita te siente en comunión con el Señor, y un minuto después, que siente que
lo está apuñalando en las espaldas, te siente tan hipócrita, al punto que quiere
morir. Este es el motivo, que la mayoría de los cristianos tienen la cara
“larga”, sus pecados son tan gravosos y horribles que no se sienten dignos de
ser llamados hijos de Dios. Pero de hecho lo son, pero solo en calidad de niños
en Cristo.
Hermanos y hermanas, no
debemos, intentar, a mejorar nuestras virtudes, esto es abominación para Dios,
es como si nosotros, intentásemos a mejorar la savia, que representas el
pecado, en nuestra ramita. Es imposible, pretender de hacer, que el pecado sea
apetecible al Señor. Dios odia el pecado. La única persona que Dios puede ver,
es Cristo, en nuestras savia, nosotros tenemos que usar nuestra fe, para que
esta, pueda ver, como en un espejo, toda la Gracia que Dios, tiene puesto en
nuestros corazones. Las únicas
actividades que le están seguramente permitidas a un niño en Cristo son:
1.
Que renunciamos a nuestras
percepciones, doctrinas, dogmas, reglas etc.
2.
Que volvemos nuestro corazón
hacia el Señor con necesidad declarándole que nos rescate de esta situación.
3.
Que nos entregamos, mediante la
fe, al cuidado del Espíritu.
4.
Que consagramos nuestro tiempo a
la Palabra para recibir revelación.
5.
Que nos consagramos a una
ferviente oración de necesidad en cada momento.
Todo el resto es fuego extraño.
Ser niños en Cristo es una prueba para que la fe que tenemos recibido, sea la
reina victoriosa, en nuestra vida. Es importante que nuestra fe, pueda ver la
plenitud de la Gracia, porque esto, nos dará ánimo a saber esperar en Yahweh.
Hermanos y hermanas, vamos a seguir hoy la verdad en amor,
crezcamos en todo, en aquel, que es la cabeza, esto es, Cristo. Dejemos la
vanidad de nuestra mente, debido que esta, nos tiene el entendimiento
entenebrecido, y nos aparta de la vida
de Dios en nosotros, aún sea, por la ignorancia, que tenemos heredado, la cual
nos ha llevado, a la dureza de nuestro corazón. Nos os hablo una nueva
doctrina, más la doctrina que nuestro padres abandonaron en favor de otra, más
apetecible al hombre. El hombre, desde los tiempos antiguos, siempre ha
preferido estar bajo la ley, que la Gracia. El motivo principal, es por lo
expuesto en esta carta. Por un infundado sentido de culpa, el niño en Cristo,
intenta hacer algo bueno para el Señor, no entendiendo, que es lo que Yahweh
más desprecia, debido que no se origina en Él, más en un corazón, todavía no
consagrado, siendo un corazón de un niño en Cristo, y no de un Huiós de Dios.
Hermanos y hermanas, dejamos
el fuego extraño, que es hacer algo, que no se origina en el Dios Triuno, más
en nosotros, poniéndonos directamente bajo el Poder de la Ley, que es el
pecado. Regresemos bajo al poder la Gracia, que es el Espíritu, dejamos, que el
Dios Triuno, nos vaya transformando en hombres maduros, en Huiós de Dios, y
podremos hacer parte, de la esposa del cordero, del cuerpo de Cristo, de la
nueva Jerusalén y producir en nosotros el solo fruto agradable a Yahweh que es
Cristo. Podremos así servir por la eternidad, en la misma presencia del Señor,
para servirle y ser su Gloria.
Ciertamente el propósito de
Dios, no es solo que le servimos en la eternidad, más Él quiere que podamos
comenzar a servirle en esta tierra. Tenemos que tener claro que el único
servicio que Yahweh acepta es el de Cristo totalmente formado en nosotros, que
nos hace Huiós de Dios. Un huiós de Dios, es el solo, que pueda servir al Señor
en esta tierra y en el cielo, es el único que el Señor consagra para su
servicio, es el único, en que la savia del olivo silvestre, ha sido remplazada
totalmente por la savia del olivo cultivado, debido que en su unidad,
representa la totalidad del nuevo hombre que es Cristo.
¿QUÉ TE PARECE Y QUE VAS HACER
AL RESPECTO?
Armando Zanolla
Escazú 06 de octubre del 2013



0 comentarios:
Publicar un comentario